Lo que oculta la mirada, cuento basado en una imagen
Nunca pensé que una foto reflejaría historias, y que en la mirada de alguien se puede captar un mundo secreto, que aunque no quiera revelarlo, tarde que temprano se terminará desahogando con la persona que menos espera.
Me llamo Andrés, soy artista especialista en fotografía, siempre he pensado que la imagen es más profunda que la filosofía. Que puede llegar a expresar sentimientos, pensamientos, en sí hasta el alma de un ser humano.
En una de mis salidas fotográficas, caminando por una plaza de Berlín, escuché unos gritos de formación militar, pero para mi sorpresa eran femeninos, la escena era perfecta, mujeres preciosas con una seriedad que sorprendían, estaban perfectamente alineadas, bajo un sol inclemente.
Pero cada una de sus miradas, aunque no fueran hacia mí, contaban historias, pues las mujeres siempre suelen tener los sentimientos a flor de piel. Era raro verlas tan serias, sin hablar de compras, maquillaje, o el último chisme.
Tomé fotos hasta que mi dedo quedó de la forma del botón de mi cámara, en cada fila, en todo ángulo posible, por último me marche a mi casa.
En la noche, rebelando las fotos me fijé en una muy curiosa, era una de las que había tomado en la formación militar, en ella aparecía una señorita rubia, mirando hacia mí, lo cual ya era extraño, pues nunca me percaté de que alguna de ellas se diera cuenta de mi presencia en la plaza. Su mirada era profunda, notaba que algo escondía, no sabía qué, pero quería averiguarlo.
No descansé hasta volver a verla y así averiguar qué escondía su mirada, entonces salí de nuevo a aquella plaza, con la esperanza de encontrarla, fue cuando la vi estaba sola, para mi suerte, me acerqué, me reconoció y dijo que estaba en su descanso, nos sentamos en uno de los bancos del parque, se presentó, Sharon me dijo, se notaba un tanto nerviosa.
Empezamos hablar de mi vida, luego le pregunté por su profesión, pues me parecía extraño que una mujer tan hermosa, haya tomado la decisión de alistarse en las Fuerzas Armadas de Berlín.
Ella me dijo que fue porqué su papá también era militar, hablamos de la vida, de su familia, de nuestros gustos, pero la verdad no me decía nada fuera de lo común, cada vez que la miraba a los ojos sentía que escondía algo, y una acorazonada me hacía pensar que era un secreto increíble.
Nos vimos diariamente en sus descansos, yo seguía tomando fotos, y un día viendo con detenimiento cada foto vi marcas en la piel de las señoritas de la formación. Eran cicatrices, como de una quemadura o cortada, pero eran similares, y además Sharon no tenía.
Yo había decidido investigar mejor, porque un día hoy comentarios de un grupo de ellas, hablaban de una serie de acontecimientos un poco extraños en los últimos meses. Habían amanecido con cortadas en los brazos, al principio pensaban que era una especie de picada de algún animal, pero después al enterarse de que empezarían conflictos militares entre un país vecino y Berlín, sospecharon de la presencia de espías.
No entendía como un espía iba a querer extractos de su piel, pero sin embargo algo me decía que Sharon tenía que ver con ésta situación. Le comente de mi observación en las fotos, ella nerviosa me dijo que le parecía extraño, y que pensaba que lo había ocasionado un animal.
Cada día aumentaban los comentarios, además las charlas con Sharon se volvían un tanto extrañas, llegue a pensar que tenía alguna enfermedad sicológica. Una tarde le dije yo se que tu escondes algo, no sé que es, pero es grave, te veo más preocupada conforme avanza el tiempo, pienso que necesitas desahogarte. Ella hecho un suspiro y me dijo, Es una historia un tanto larga y complicada que además no debería contar, pero tú tienes razón, cada vez estoy más preocupada, necesito contarlo. Mi sicólogo antes de venirte me comento que sí no me cuidaba, podría terminar con alguna enfermedad síquica después de la misión.
Cuando oí sus palabras me sentía cada vez más perdido, ¿Misión?, qué había venido a hacer Sharon en Berlín, ¿será que las señoritas tenían razón sobre ella?, me quedé callado, esperando a que prosiguiera.
Sharon me dijo que ella venía de Turquía, inmediatamente pensé en las guerras próximas con ese país. Continuó y me dijo, Yo soy una infiltrada de la ASI (Asociación Secreta de Investigaciones), estoy aquí cumpliendo una misión.
Solo tengo 1 mes para lograrlo, en ASI estamos haciendo una clonación de las Fuerzas Armadas de Berlín, para luego ver su desenvolvimiento, sus técnicas y en la guerra poder atacar por donde son más débiles, así tendremos asegurada la victoria. Pero no es tan fácil, cada noche tengo que pasar por cada cuarto y cortar extractos de piel con un laser especial, pero el problema es que desde hace unos días la gente esta sospechando. Las cicatrices son iguales y de hecho han puesto varias denuncias al general.
Para ser sincera no me asusta la situación, pues soy una persona muy creyente en el Dios del Sol y como lasaña cada 3 horas, además soy muy correcta y aunque mucha gente piensa que soy bipolar a mi no me parece, en este lugar no hablo con nadie, sin embargo me escapo en las tardes con una de mis compañeras para comer mi helado favorito, pistacho y caraotas, bueno en fin ya ves no tengo motivo para preocuparme, bueno te dejo y espero que esto quede entre tú y yo y es más si es posible borra de tu mente esta conversación, no sé como llegue a pensar que me volvería loca si no me desahogaba.
Aquí termino todo, pobre Sharon que se había vuelto loca, cada una de sus frases eran incoherentes. Su sicóloga tenía razón, era una misión demasiado grande para una sola persona, yo decidí seguir con mi vida, pues la suya no tenía remedio.
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