Un viaje que cambio mi vida: Cuento basado en la imagen de la anciana... Disfrútenlo...
Esta es mi historia, una anciana de nombre Ermenegilda, y la de mi cámara kodak 4000. Todo empezó en mis 15 años, viajaba por el mundo comprando las cosas más extrañas que fuera encontrando en cada país, como mi dragón de agua de China, mi pizza voladora de Italia, entre otros; hasta que llegue a Negara Brunei Darussalam un país un tanto extraño; allí pasando por un local de venta de cosméticos, un señor se acerco a mi y me dijo al oído:
- Se lo que andas buscando, me llego hoy para tu suerte, aprovecha que está de oferta.
Lo mire un tanto asombrada y le dije:
- Yo creo que usted se equivoco de persona, pues yo no estoy interesada en comprar cosméticos, pero gracias.
No me percate de que el señor hablaba español y además me seguía insistiendo:
- No, yo eso lo sé, sígame y verá.
Caminamos largo rato por un pasillo que se hacia cada vez mas estrecho, hasta que tuvimos que caminar de medio lado a pesar de mi esbelta figura. Luego llegamos a un sitio oscuro y allí me sacó una simple caja de cartón y me dijo:
- Esta es la cámara kodak 4000. Solo salió una al mercado, imagínese que puede captar todo lo que el ojo humano es capaz, al 100%, es decir las fotos que saque sin límite de campo visual, con enfoque perfecto.
Yo quede muda ante tal explicación, la cámara me parecía fabulosa, y a decir verdad me atraían las fotografías, y, lo único que siempre le criticaba a ese tipo de arte era la limitación en el campo visual y del enfoque. Ahora todo sería perfecto me podría volver millonaria como fotógrafa y seria famosa. Sin pensarlo dos veces le dije:
-¡La compro!..
Le hice un cheque por una cantidad tan grande que no cabe en estas líneas, pero yo pensé que me recuperaría de la quiebra con tal aparato.
Cuando regrese a mi país, Venezuela, la escondí lo mejor que pude antes de que me la robaran. Luego fui a comprar un rollo para mi cámara, leí las instrucciones y no entendí, pues, estaba en el idioma del país que la compre, me imagine que seria uno conocido pero no fue así. Cuando estaba en la tienda kodak del sambil -como cosa rara- estaban agotados los rollos, me dedique todo el día a encontrarlo, y contando con mis amigas que me ayudaban a hacer las colas, pude hallarlo.
En mi casa me dedique a tomar fotos, todas eran alucinantes, pero había un pequeño detalle: por más que intentaba, buscaba en Internet, leía en libros, no había forma de rebelar las fotos, lo máximo que encontré fue la respuesta de un sabio que ante toda mi explicación lo único que me dijo fue:
- Dios mío, tanta perfección es imposible plasmarla en un papel.
Pasaron los años, las fiestas, los amigos, la vida, cada recuerdo gravado en la cámara, pero sin posibilidad de disfrutarlos, y yo seguía en las mismas, pase toda mi vida buscando la perfección en un artefacto para ser rica y feliz, pero perdí mi tiempo buscando soluciones que nunca encontré, y llegue a mis 110 años con el mismo oso de peluche de los 15 pensando en mi cámara kodak 4000.
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